Existe una paradoja que aparece con frecuencia en las organizaciones que llevan años trabajando en sostenibilidad. Son las que más saben sobre lo que significa gestionar bien un compromiso ESG. Son las que más han invertido en comunicar ese compromiso a sus grupos de interés. Y son, con frecuencia, las que más dificultades tienen para consolidar sus propios datos de sostenibilidad en un repositorio único, actualizado en tiempo real y listo para ser verificado por un auditor externo.
La paradoja tiene una explicación lógica: las organizaciones que llevan más tiempo en sostenibilidad construyeron sus sistemas de reporting ESG antes de que existieran herramientas específicas para ello. Lo hicieron con lo que tenían disponible —hojas de cálculo, informes anuales elaborados manualmente, datos extraídos a mano de distintos sistemas con distintos formatos—, y esos procesos, aunque funcionan, no escalan bien cuando el volumen de datos crece y cuando las exigencias regulatorias y de los grupos de interés se intensifican.
La entrada en vigor de la Directiva CSRD [1] ha convertido este problema operativo en un problema estratégico. Lo que antes era una práctica voluntaria de reporte es, desde el 1 de enero de 2024 para las grandes empresas, una obligación con verificación independiente. Y la verificación exige algo que el proceso manual no garantiza: trazabilidad
El problema que nadie menciona cuando habla de ESG
Cuando una empresa anuncia su compromiso con los objetivos ESG —reducción de emisiones, igualdad de género en puestos directivos, gobierno corporativo transparente—, la conversación suele centrarse en los objetivos y en la estrategia. Lo que raramente se menciona es el proceso de medición.
Los datos ESG no viven en un solo sistema [8].
Las métricas ambientales —consumo energético, emisiones de Alcance 1, 2 y 3, generación de residuos, huella hídrica— provienen de sistemas de gestión de instalaciones, facturas de suministros y proveedores logísticos. Las métricas sociales —plantilla, formación, accidentabilidad, brecha salarial— provienen del sistema de RR. HH. y de las plataformas de prevención de riesgos. Y las métricas de gobierno corporativo —composición del consejo, políticas aprobadas, incidencias éticas, retribuciones de la alta dirección— provienen de secretaría general y de los órganos de gobierno.
Consolidar todo eso en un informe coherente, con los mismos criterios de cálculo aplicados de forma consistente y verificable por una auditoría externa, es un proceso que en la mayoría de organizaciones medianas y grandes todavía se hace manualmente [7]. Lejos de ser una excepción, esta situación refleja el punto de partida de la mayoría de compañías en su transición hacia modelos de reporting más robustos.
El 81 % de los líderes de IT confirma que los silos de datos son el principal obstáculo para sus iniciativas de transformación digital [5]. El reporting ESG es el caso de uso donde ese silo se hace más visible y, con la CSRD, más costoso.
Porqué el ERP no resuelve el reporting de sostenibilidad
La respuesta instintiva de muchos equipos de IT ante un problema de datos es buscar la solución en el ERP. Y tiene sentido: si el ERP centraliza las finanzas, la cadena de suministro y los RR. HH., debería contener los datos necesarios para el reporting ESG.
El problema es que el ERP captura datos operativos y financieros, no datos de sostenibilidad en el sentido que la CSRD exige [8].
El consumo energético de un edificio no está en Dynamics 365 Finance. Las horas de formación por empleado pueden estar en el módulo de RR. HH., pero no siempre en el formato que requiere el estándar ESRS E1 o S1 aplicable a la empresa. Y las emisiones de Alcance 3 —las generadas por toda la cadena de valor, que la CSRD y el estándar IFRS S2 requieren divulgar— no están en ningún ERP: exigen datos de proveedores, de logística contratada y del uso de los productos vendidos.
Los datos de Deloitte lo confirman: solo el 15 % de las empresas divulga actualmente emisiones de Alcance 3 [2], no por falta de voluntad, sino porque la infraestructura de datos necesaria para calcularlas de forma fiable y trazable no existe en la mayoría de organizaciones. El resto construye su reporting combinando datos de múltiples fuentes con procesos manuales de consolidación que se repiten, con dificultad creciente, cada año.
Cómo se construye hoy el informe ESG en la mayoría de organizaciones
El proceso más frecuente tiene una estructura que resulta familiar para cualquier equipo que haya participado en él [7].
Primero, alguien del área de sostenibilidad, comunicación o finanzas diseña una plantilla en Excel con todos los indicadores a recopilar. Esa plantilla se distribuye a los responsables de cada área: operaciones, RR. HH., compras, instalaciones y legal. Cada responsable rellena su parte con los datos disponibles, que a su vez ha tenido que extraer de sus propios sistemas. Algunos datos están en digital. Otros hay que solicitarlos a proveedores o a terceros.
Cuando las plantillas vuelven —con retrasos, con formatos inconsistentes, con datos que a veces no son comparables entre sí—, alguien los consolida en un documento maestro, aplica los criterios de cálculo del marco de reporte y genera el informe.
Ese proceso se repite cada año. Y cada año, el equipo descubre que los datos del ejercicio anterior no son directamente comparables con los de este porque alguien cambió el criterio de cálculo, o porque un proveedor modificó cómo reporta sus emisiones, o porque la empresa reorganizó un departamento y la plantilla ya no captura lo mismo.
El resultado es un informe que puede ser correcto en su conjunto, pero cuya trazabilidad interna es difícil de defender ante una verificación independiente. Y, a partir de la CSRD, esa verificación es obligatoria.
El coste real del proceso manual: tiempo, riesgo y credibilidad
El proceso descrito tiene tres costes que rara vez se cuantifican, pero que son reales y crecientes.
Tiempo del equipo
La recopilación, consolidación y verificación de datos ESG consume semanas de trabajo de personas con perfiles senior —directores de área, responsables de sostenibilidad, equipo financiero—. El 57 % de los directivos cita la calidad de los datos como su principal desafío ESG, y el 88 % lo incluye entre los tres primeros [2], precisamente porque el problema no está en la falta de voluntad de informar, sino en el esfuerzo que requiere hacerlo bien.
Ese tiempo tiene un coste de oportunidad directo que no aparece en el presupuesto del proyecto de reporte.
Riesgo de error e inconsistencia interanual
Cuando los datos pasan por múltiples manos y múltiples formatos, el riesgo de error acumulativo es significativo. Un cambio no documentado en el criterio de cálculo de las emisiones de un año invalida la comparativa interanual que los inversores y los reguladores utilizan para evaluar el progreso real de la organización.
El 81 % de los directivos señala el proceso de documentación y aprobación del dato ESG —el sign-off— como uno de sus principales retos [2], porque en un proceso manual ese control es costoso de mantener con rigor.
Credibilidad ante verificadores y grupos de interés
La CSRD exige que los informes de sostenibilidad sean verificados por un auditor independiente [1]. El 59 % de las empresas europeas ya obtiene algún tipo de verificación de su información de sostenibilidad [4].
Un proceso manual con trazabilidad limitada es más difícil de auditar y más susceptible de generar observaciones o alcances limitados en el informe de verificación.
Para organizaciones cuya reputación está ligada a la confianza —las que operan en el ámbito de la certificación, la auditoría, el asesoramiento regulatorio o las finanzas sostenibles—, ese tipo de observaciones no es un problema menor: es un riesgo de negocio directo.
Y desde el lado del mercado de capitales, el dato es inequívoco: el 83 % de los inversores institucionales incorpora ya información de sostenibilidad en sus análisis fundamentales de inversión [3]. Cuando los CEO son responsables últimos de la estrategia ESG en el 32 % de las empresas —casi el doble que en 2023— [6], el reporting de sostenibilidad ha dejado de ser una función del departamento de comunicación para convertirse en una responsabilidad de la alta dirección.
Las organizaciones más avanzadas en sostenibilidad suelen ser las que con más rigor evalúan los sistemas de gestión ESG de otras empresas. Y suelen ser también las que, internamente, producen su propio reporting de sostenibilidad con los mismos métodos manuales que aconsejarían eliminar a cualquiera de sus clientes.
No es hipocresía. Es un problema de priorización que tiene solución técnica.
Qué necesita un sistema de reporting ESG que funcione
Un sistema de reporting ESG que resuelve los problemas descritos tiene cuatro características que lo diferencian del proceso manual:
Fuente única de datos
Los indicadores ESG se calculan siempre desde las mismas fuentes, con los mismos criterios, sin intervención manual en la consolidación. Cuando los criterios cambian por una actualización normativa o por un cambio metodológico, el ajuste se aplica de forma consistente a todos los períodos históricos, preservando la comparabilidad interanual.
Trazabilidad completa
Cada dato tiene un origen verificable: qué sistema lo generó, qué transformación se aplicó, quién lo validó y cuándo. Esa trazabilidad es lo que hace posible la verificación independiente que exige la CSRD y lo que reduce el riesgo de observaciones en el informe del auditor.
Automatización de la recopilación
Los datos que viven en sistemas existentes —ERP, RR. HH., sistemas de gestión de instalaciones, plataformas de formación— se extraen automáticamente mediante integraciones, sin que nadie tenga que exportar, transformar y copiar manualmente.
Los datos que provienen de terceros —proveedores, gestores logísticos— se recogen a través de formularios estructurados que eliminan la inconsistencia de formato.
Visibilidad en tiempo real
En lugar de conocer los datos ESG una vez al año, cuando se cierra el informe, la dirección tiene visibilidad continua sobre las métricas clave. Eso permite detectar desviaciones antes de que se conviertan en problemas de reporte y tomar decisiones operativas informadas durante el ejercicio, no solo al cierre.
Por dónde empezar sin un proyecto de doce meses
El error más frecuente es plantear el sistema de reporting ESG como un proyecto de transformación —con una RFP, una selección de software, una implantación y una migración de datos que se extiende durante meses antes de producir ningún resultado visible—.
La alternativa es empezar por el problema más concreto y construir desde ahí [9].
En la mayoría de organizaciones, el 20 % de los indicadores ESG concentra el 80 % del trabajo de recopilación y el 80 % del riesgo de error. Generalmente, son las métricas ambientales que requieren datos de proveedores externos o los indicadores sociales que viven en sistemas desconectados del ERP. Identificar ese 20 % y automatizar primero esa parte produce resultados visibles en semanas, no en meses.
Con tecnología no-code y low-code, es posible diseñar e implementar las integraciones con los sistemas existentes, el sistema de recogida estructurada de datos de proveedores y el dashboard de seguimiento sin un proyecto de software tradicional. Sin cambiar el ERP. Sin contratar una plataforma de reporting ESG de licencia anual elevada. Sin esperar a que IT tenga capacidad para priorizarlo.
El informe ESG del año siguiente puede ser el resultado de un proceso diseñado —trazable, repetible y auditable— en lugar de un esfuerzo heroico que el equipo de sostenibilidad repite con creciente dificultad cada ejercicio.
Referencias bibliográficas
Nota metodológica: todas las estadísticas externas han sido verificadas en sus fuentes originales antes de su inclusión. Las notas metodológicas [7] y [9] señalan explícitamente los datos basados en experiencia propia de Yellow Glasses, distinguiéndolos de los datos con fuente primaria externa.
[1]ParlamentoEuropeo y Consejo de la Unión Europea. (2022). Directiva 2022/2464relativa a la información corporativa en materia de sostenibilidad(CSRD). Diario Oficial de la Unión Europea, L 322, 15.12.2022.https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX:32022L2464— La CSRD entró en vigor para las grandes empresas que ya estabansujetas a la NFRD a partir del 1 de enero de 2024. La implementaciónes progresiva: PYMES cotizadas en 2026, filiales de grupos de fuerade la UE a partir de 2028. La verificación por auditor independientees obligatoria bajo la CSRD.
[2]Deloitte.(2024). 2024 Sustainability Action Report. Deloitte US.https://www.deloitte.com/us/en/services/audit-assurance/articles/esg-survey.html— Encuesta a 300 directivos senior de empresas públicas confacturación mínima de 500 millones de dólares, realizada en enerode 2024. El 57% cita la calidad de los datos como principal desafíoESG; el 88% lo incluye entre los tres primeros. El 81% señala ladocumentación y el proceso de aprobación del dato (sign-off) comoreto clave. Solo el 15% de las empresas divulga emisiones de Alcance3, pese a que la CSRD y el estándar IFRS S2 lo requerirán.
[3]Deloitte& The Fletcher School at Tufts University. (2024). Investor trustin sustainability data: An opportunity for corporate leaders.Deloitte Global.https://www.deloitte.com/global/en/issues/climate/earning-trust-with-investors-through-better-sustainability-data.html— Estudio a más de 1.000 gestores de activos, propietarios deactivos y asesores de inversión en América del Norte, Europa yAsia, ejecutado entre enero y diciembre de 2023. El 83% de losinversores institucionales encuestados incorpora información desostenibilidad en sus análisis fundamentales de inversión. El 79%tiene políticas de inversión sostenible, frente al 20% de hacecinco años.
[4]KPMGInternational. (2024). KPMG Survey of Sustainability Reporting 2024:The move to mandatory reporting. KPMG International.https://kpmg.com/xx/en/home/insights/2023/11/kpmg-survey-of-sustainability-reporting-2023.html— Análisis de los informes de sostenibilidad de 5.800 empresas en58 países. El 59% de las empresas europeas obtiene algún tipo deverificación independiente de su información de sostenibilidad. Ladoble materialidad —exigida por la CSRD— es adoptada ya por el42% de las 5.800 empresas analizadas. Las normas ESRS requieren datosverificables y trazables.
[5]MuleSoft/ Deloitte Digital / Vanson Bourne. (2024). Connectivity BenchmarkReport 2024.https://www.deloitte.com/za/en/services/consulting/perspectives/2024-connectivity-benchmark-report.html— El 81% de los líderes de IT a nivel global afirma que los silosde datos bloquean sus iniciativas de transformación digital. Laempresa media gestiona más de 900 aplicaciones, de las cuales soloel 28% están integradas. Los datos de sostenibilidad sonespecialmente vulnerables a este problema por provenir de múltiplesáreas funcionales que raramente comparten sistemas.
[6]HarvardLaw School Forum on Corporate Governance. (2024). Stand by ESG? TheState of 2024 U.S. Sustainability Reports. Analysis of 250sustainability reports from S&P 500 companies. Harvard LawSchool.https://corpgov.law.harvard.edu/2024/09/20/stand-by-esg-the-state-of-2024-u-s-sustainability-reports/— Los CEOs son declarados responsables últimos de la estrategiaESG en el 32% de las empresas analizadas, casi el doble que en 2023(18%). El número de empresas que realiza evaluaciones de doblematerialidad se triplicó entre 2023 y 2024 (del 9% al 27%).
[7]Notametodológica YG. El proceso de consolidación manual descrito—distribución de plantillas a departamentos, recepción de datoscon formatos inconsistentes, consolidación en hoja de cálculomaestra— es consistente con los patrones observados por YellowGlasses en organizaciones del sector servicios durante diagnósticosprevios a proyectos de automatización. No existe un estudio primarioúnico que cuantifique con precisión la prevalencia exacta de esteproceso en el mercado español; por ello se describe como patrónobservado, no como estadística referenciada.
[8]SAPSE. (2025). What is ESG data and how to use it? SAP Resources.https://www.sap.com/resources/esg-data — Los datos ESG estánfragmentados en sistemas y departamentos aislados. Los sistemas ERPcapturan datos operativos y financieros, pero no datos desostenibilidad como emisiones de Alcance 3, huella hídrica oindicadores de gobierno corporativo, que requieren fuentes externas yprocesos de recopilación específicos.
[9]Notametodológica YG. Los plazos de implementación referenciados(semanas, no meses) se basan en la experiencia de Yellow Glasses enproyectos de automatización de procesos de recopilación yconsolidación de datos mediante tecnología no-code y low-code enempresas medianas con arquitecturas tecnológicas heterogéneas. Losresultados varían según la complejidad de las integraciones y elnúmero de fuentes de datos implicadas.
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